Hace unos días leí un artículo de prensa, bueno..., de una revista que viene con el diario, sobre que le diría a mí YO de 16 años. El artículo se basaba en un libro donde el escritor propuso a una serie de artistas escribir a su yo de 16 años.
Yo no me propongo escribir a mi yo de 16 pero si escribirte, como vengo haciendo desde hace un tiempo para comunicarte y trasmitirte mis sentimientos.
Te diré que los 16 años son una época mala, difícil, extraña, y que con el tiempo verás que son muy importantes. Te marcan de por vida y supongo que ese es el sentido del libro.
Cuando llegues a esa edad, disfrútala, disfrútala.
No traumatices. Tendrás muchas preocupaciones pero te aseguro que vendrán más y seguro que peores. Todo pasará y te hará ser más fuerte.
Disfruta. No quieras correr y hacerte mayor, que cuando llegue ese día desearas volver a los 16. Todo tiene su tiempo y destino.
Aprende. El aprendizaje te hará mas fuerte y te ayudara a superar las dificultades.
Juega. La vida es puro juego. Hay ganadores y vencidos, juega siempre a ganar y si no ganas por lo menos disfruta y aprende, la próxima vez lo harás.
Escucha. Deja que los demás hablen primero. Si lo haces evitarás muchos problemas.
Se paciente, la vida es larga y estas empezando.
Y sobre todo, recuérdame que ya tienes 16 años. Recuérdame que hace muchos días dejé de llevarte en brazos...
Me tienes robada la vida, me tienes mordido el corazón ¿Te he dicho alguna vez que te quiero? Tus memorias, mis recuerdos,... Los días, meses y años,... ¿Pensamos juntos?
sábado, 30 de noviembre de 2013
miércoles, 3 de julio de 2013
El amor de las yayas
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| Aproximándonos a los 18. |
El recuerdo de mi yaya Pilar. Mujer menuda, cariñosa y bondadosa. Mi recuerdo.
El amor de una yaya es como el sabor dulce de un caramelo. Suave, agradable y que dura, dura,...
Ella me acompañaba y era mi cómplice. Ella fue mi YAYA.
El recuerdo de tu yaya... Ascensión.
Te puedo decir que tú eres TODO para ella. Te guarda los mejores "churritos".
¡Te atiborra a churritos!
Se conforme con poco, sólo una sonrisa. Tú sonrisa. Alguna vez se te escapa un beso, ummmm.... y ¡que beso!
El recuerdo de la yaya, ¿quien no recuerda ese amor?
El amor de una yaya es como el sabor dulce de un caramelo. Suave, agradable y que dura, dura,...
El amor de una yaya...
El amor...
Caramelo dulce, suave y que dura...
martes, 18 de junio de 2013
Vamos a contar un cuento...
Hace mucho tiempo que no leo sus cuentos (J. Bucay). Pero siempre me han parecido muy ilustrativos.
Hoy me ha tocado este...
Es un pequeño regalo, tú ya extraerás tus propias conclusiones. Yo las obtuve hace mucho tiempo.

Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo.El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino.
Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid.
Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa.
La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble.
Entonces encontró una planta, una fresia, floreciendo y más fresca que nunca.
El rey preguntó:- ¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío?
- No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías fresias. Si hubieras querido un Roble o una Rosa, los habrías plantado. En aquel momento me dije: "Intentaré ser Fresia de la mejor manera que pueda".
Otra cuento más para pensar:

Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enrome bestia hacia despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas clavada a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía 5 o 6 años yo todavía en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: -Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvide del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta. Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde muy, muy pequeño. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró, sudó, tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía... Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque cree -pobre- que NO PUEDE. Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez...
Hoy me ha tocado este...
Es un pequeño regalo, tú ya extraerás tus propias conclusiones. Yo las obtuve hace mucho tiempo.
Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo.El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino.
Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid.
Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa.
La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble.
Entonces encontró una planta, una fresia, floreciendo y más fresca que nunca.
El rey preguntó:- ¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío?
- No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías fresias. Si hubieras querido un Roble o una Rosa, los habrías plantado. En aquel momento me dije: "Intentaré ser Fresia de la mejor manera que pueda".
Otra cuento más para pensar:
Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enrome bestia hacia despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas clavada a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía 5 o 6 años yo todavía en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: -Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvide del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta. Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde muy, muy pequeño. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró, sudó, tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía... Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque cree -pobre- que NO PUEDE. Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez...
martes, 2 de abril de 2013
¡Me gusta la comida!
Podíamos decir que te gusta todo en general.
Sea dulce o salado. Duro o blanco. Todo.
El pan, el chocolate, las magdalenas del tío y los yogures!
El biberón a primera hora y a segunda ¡también!
Los yogures o petit suisse de postre.
La fruta de merienda.
Y la papilla de verduras con quesito para la cena.
Entre horas, todo lo que pilles. Sea tuyo o tuyo también.
Exigente no, mejor, impaciente.
Todo es ati ti, ati ti. Todo, TODO es tuyo hasta el pan nuestro de cada día.
Sea dulce o salado. Duro o blanco. Todo.
El pan, el chocolate, las magdalenas del tío y los yogures!
El biberón a primera hora y a segunda ¡también!
Los yogures o petit suisse de postre.
La fruta de merienda.
Y la papilla de verduras con quesito para la cena.
Entre horas, todo lo que pilles. Sea tuyo o tuyo también.
Exigente no, mejor, impaciente.
Todo es ati ti, ati ti. Todo, TODO es tuyo hasta el pan nuestro de cada día.
lunes, 25 de marzo de 2013
Semana Santa 2013
Acto de exaltación del tambor de Barbastro. No te pude acompañar, llegué tarde.
Se que te gusto, estabas atento.
Pocas cosas te atraen, une de ellas es la música y creo que te gusta el sonido del tambor.
Este año toca Semana Santa en Barbastro. Otro año será en Berbegal.
Le diremos al abuelo que se mejore.
jueves, 14 de febrero de 2013
Pim pam, que ya ha pasado un año!
| Atiiii y su dedo mágico |
Trasto, trasto y medio.
Cada día me sorprendes, cada día algo nuevo.
Imitador.
Expresas con monosílabos tu entender.
Comunicador.
Investigas cada rincón de tu mundo.
Curioso.
Te mueves con soltura y agilidad.
Velocista.
Me tienes robada la vida, me tienes mordido el corazón. Te he dicho que te quiero.
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