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lunes, 2 de julio de 2012

Un día campestre


¡Que mejor para recargar pilas que comer un bocadillo en medio del monte!
Echarse una siesta entre las sombras de los pinos, escuchar el silbido del viento entre sus ramas y disfrutar del fresquito de la montaña...

Si encima le acompañas una visita cultural, ¿que mas se puede pedir?

Fuimos al Monasterio de San Juan de la Peña, en Jaca. Como dice tu padre y los libros de historia, cuna de la Corona de Aragón.

Cuenta la leyenda, que un joven noble de nombre Voto vino de caza por estos parajes cuando avistó un ciervo. El cazador corrió tras la presa, pero ésta era huidiza y al llegar al monte Pano, se despeñó por el precipicio. Milagrosamente su caballo se posó en tierra suavemente. Sano y salvo en el fondo del barranco, vio una pequeña cueva en la que descubrió una ermita dedicada a San Juan Bautista y, en el interior, halló el cadáver de un ermitaño llamado Juan de Atarés. Impresionado por el descubrimiento, fue a Zaragoza, vendió todos sus bienes y junto a su hermano Félix se retiró a la cueva, e iniciaron una vida eremítica.




El resto de la historia la reservo para cuando quieras ir a visitarla.

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